Amistad  04 dic 2020 Santa Cruz de Tenerife

Las costumbres y los consensos


¿Cuál es el límite en el que dices hola? Vas por la calle y no vas saludando a todo perro quisqui. Estás en medio del campo, te cruzas con uno, y le das los buenos días. Incluso un qué tal. O un pasé usted primero que ya cierro yo para que no se escape el ganado.

¿Dónde está el límite? Esa línea que separa los modales de lo urbano y el bucolismo del campo.

Hace tiempo leí que la razón para ese comportamiento era por cuestiones de supervivencia. Algo así como que nuestros genes todavía conservan ese instinto por el cual precisan un congénere cerca que le pueda ayudar en caso de necesidad.

Si estás en la urbe y te rompes un tobillo a cualquiera le puedes solicitar ayuda. Si estás en el campo y te pica una serpiente, te aparece un jabalí o te lastimas el menisco, qué menos que contar con un congénere de tu especie que, aunque no sea conocido, al menos sepas que está ahí.

Un hola es la palabra tácita palabra para significar “oye, que sepas que ando por aquí, y que yo sé que tú también; por si el oso nos ataca y nos tenemos que defender”.

Esta mañana en el descanso del café comentábamos acerca de las costumbres de cada región. Por ejemplo, te vas de vinos con gente y llega el momento de pagar. No hablo de parejas o grupos de confianza. Me refiero a reuniones tipo cumpleaños, cañas a la salida del trabajo, celebraciones de empresa,…

En unos sitios cada cual paga a tocateja. Según se van yendo cada cual dice lo que ha consumido y el camarero lo va restando del total.

También están los que dividen el total en partes igual y todos pagan lo mismo con independencia que un refresco tenga precio diferente una cerveza o el vino.

Están los que te juntas y la primera ronda la paga uno, hay una segunda que otro y así.

Está el amigo en el que cuando vas a pagar, hace dos nanosegundos que ha sacado su cartera y… “deja deja que ésta la pago yo. Mañana tú”. Y ese mañana es siempre un deja deja.

Hay zonas en donde las mujeres nunca pagan. Ni por amago. Nunca es nunca. Conocí ese fenómeno y cuando les pregunté la razón, mejor lo dejo.

Pues eso. ¿Algún alma caritativa me puede explicar, aquí, en Canarias, cómo se estila la cosa? Las costumbres, los genes, los recuerdos, los momentos… los consensos.

Hay tantos mundos como soles. Nosotros estamos en el mismo mundo. Pero vivimos en mundos diferentes. [Parafraseando a Dire Straits en Brothers in Arms]



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